Recosa pone el foco en el factor humano detrás del volante
En el mundo del transporte de carga, los riesgos mecánicos suelen estar bien documentados. Lo que rara vez se menciona es el riesgo más común y letal: la fatiga del conductor.
Los turnos extendidos, el estrés de la entrega a tiempo y las condiciones de la carretera empujan a los operadores más allá de sus límites físicos. Y cuando el cuerpo se desconecta, no hay sistema de frenos, suspensión o telemetría que pueda evitar el desastre.
Recosa, más allá de su enfoque técnico, ha comenzado a trabajar con sus clientes en programas de bienestar del conductor, capacitando a operadores sobre signos de fatiga, gestión del sueño y pausas activas. También ha implementado sensores de fatiga en cabinas, integrados a sus soluciones de monitoreo de flota.
La fatiga no es flojera. Es un riesgo operativo real.
Según la FMCSA, la fatiga está implicada en más del 13% de los accidentes graves con vehículos pesados. Y la mayoría de los conductores ni siquiera son conscientes de que están somnolientos.
En países donde las normativas sobre tiempos de conducción no se cumplen con rigor, la carga de responsabilidad recae directamente sobre las empresas. Recosa está abordando este vacío con tecnología, cultura y formación. Porque cuidar al conductor es cuidar la operación completa.